Hace años me declaré feminista; mi vida ha dado un giro espectacular a raíz de aquello, cada pensamiento, palabra y acción lleva implícita mi decisión, de un mundo sin machismo, ni patriarcado, ni sumisión.

Por Sandra Chamba

Tengo dos hijas pequeñas, ávidas de empaparse de la realidad que las rodea, esto precisamente me ha hecho tomar con calma y con profundo amor todas las relaciones que vivimos día a día. Muchas noches no puedo dormir, pienso y repienso sobre el mundo en el que vivo y en el que vivirán mis hijas. Tengo claro que debo transmitirles amor, confianza y seguridad; sin embargo, es complicado no caer en la trampa de la paranoia, cuando es noticia diaria, el maltrato, el abuso hacia los niños y niñas, la violencia en contra de las mujeres, las desapariciones y la falta de justicia que pesa sobre cada uno de estos casos.

Para qué recordar las cifras, “seis de cada diez mujeres, han sido víctimas de algún tipo de violencia”… Me atrevo a decir, con toda firmeza, que somos diez de diez, las mujeres que hemos sido víctimas de algún tipo de violencia y, que incluso algunas de estas diez, no lo percibieron como tal, porque el sistema que nos oprime y nos relega nos ha hecho creer una y otra vez, que ciertas conductas machistas e irresponsables, que las mujeres tenemos que enfrentar, no nos convierte en víctimas, sino en una “supermujer”. Para las que no han caído en cuenta, eso es violencia.

Llegamos a un 25 de noviembre más, fecha clave, fecha en la que conmemoramos el día de la No Violencia en contra de las Mujeres, pero no quiero hablar de esta fecha emblemática, en esta ocasión quiero hacer referencia a ellos, así es, a los hombres aliados, a los hombres que son conscientes de la realidad violenta que acompaña a las mujeres de su alrededor, y que trabajan, pero no sólo eso, dejan su corazón para terminar con la violencia contra las mujeres.

marcha12013
Fotos: Archivo Colectivo Mujeres Contando-Ecuador

Haciendo algo de historia, uno de los esfuerzos más grande de hombres en el mundo trabajando para terminar la violencia contra las mujeres, es la Campaña del Lazo Blanco, que comenzó en Canadá, bajo la coordinación de Michael Kaufman. En el año de 1989 fueron asesinadas 14 mujeres por el sólo hecho de cursar la carrera de ingeniería, carrera destinada a hombres: el asesino, al grito de “feministas”, se introdujo en la facultad y las mató. A partir de esa fecha un grupo de varones pensaron que tenían la responsabilidad de implicarse e implicar a otros hombres en hacer algo para que cosas así no sucedieran más, y lo primero era dejar de permanecer en silencio. (Lazo Blanco, 2018)

“No es nuestra responsabilidad, es nuestra realidad

 

En octubre pasado, asistí al 1er Seminario de Defensa Personal para Mujeres del CTC Gracie Jiu Jitsu Quito.  Tomé la decisión de ir porque conecté con el slogan, “No es nuestra responsabilidad, es nuestra realidad”, y cómo no, cuando en días anteriores vimos con estupor como un tipo agredió brutalmente a Eliana, quien pasó tres días hospitalizada mientras  las imágenes escalofriantes de la agresión se viralizaron, pero ni eso ni su testimonio desgarrador fueron suficientes para que se hiciera justicia. Una sentencia de dos meses fue todo lo que el agresor obtuvo.

Con noticias como estas olvidamos a nuestros hombres feministas y parece que su labor pierde toda fuerza. Por eso la presentación del Seminario promovido por Ángel Aragundi, Head Instructor de Gracie Jiu Jitsu Quito, me llevó a participar no sólo porque era gratuito sino porque estoy convencida que tenemos que involucrar a los hombres en esta lucha. Él,  Ángel Aragundi, también se había conmovido profundamente con el mismo caso, y pensó, “si Eliana hubiese sabido dos o tres técnicas básicas de defensa personal, tal vez la historia puedo haber sido diferente”.

La idea de la defensa personal para mujeres no puede ni debe entenderse como una acción aislada del empoderamiento que debemos tener las mujeres, en temas como historia del patriarcado, naturaleza de la cultura machista, derechos y no violencia. Necesitamos estar y ser fuertes para enfrentar la realidad de la violencia patriarcal y machista que nos afecta, en todas las esferas de la vida cotidiana.

Como esta historia protagonizada por un hombre solidario con la causa feminista, hay muchas, como hay una cantidad enorme de hombres que debemos apuntalar para nuestra causa, pues su rol ha evolucionado, ya no son más los que diseñan tácticas para relegar al  rincón y al silencio a sus compañeras, ahora no sólo está en manos de nosotras las mujeres, está en ellos también, puesto que continúan siendo fuertes dentro del sistema, y desde aquí, desde adentro serán las piezas que completen el rompecabezas. Recién pasado el 25  de noviembre les invito a que recordemos también los esfuerzos que hacen ellos, los hombres que trabajan desde su trinchera para terminar con la violencia contra las mujeres.

Un abrazo fuerte a todos ellos.

marcha2013