El pasado 30 de enero se llevó a cabo el evento “Activismo y caminos para la regulación del cannabis terapéutico en Ecuador”, organizado por ILDIS, IAEN, Defensoría Pública y Ecuador Cannábico, en el que participó Alexis Ponce, asesor del Defensor Público General Ernesto Pazmiño, en derechos humanos, cánceres, discapacidades, enfermedades catastróficas y raras; y que además es coordinador de la Liga del Cáncer de Seno y director del programa musical online feminista “La Cantera”. El invitado internacional de este encuentro fue Marc Emery, activista, empresario y político canadiense, conocido como ‘el Príncipe del Cannabis’, defensor de la reforma de la política internacional de la marihuana, 49 veces detenido y considerado el ‘gurú global’ en la materia.

Publicamos aquí la ponencia completa de nuestro colaborador Alexis Ponce, quien hizo un recorrido  por los antecedentes históricos del dolor humano y de los estigmas contra la marihuana,  y que puso en el tapete a Ecuador como uno de los pocos países de América Latina que aún no aprueba el uso terapéutico del cannabis.

Por: Alexis Ponce

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El autor de la criminalización del cannabis no es de Machachi ni de Latacunga

No se trata de una alusión peyorativa a dos ciudades que quiero, sino todo lo contrario: Machachi es la cuna de mi familia paterna; y Latacunga, de mi familia materna. El autor de la penalización del cannabis, Harry Anslinger, no nació aquí, no es oriundo de la una ni de la otra ciudad. Él nació en Pennsylvania y fue el primer zar anti-drogas de los EEUU, que en 1937  expuso estas ‘perlas’ de argumentos en el Congreso americano en Washington, para pedir que se prohíba el cannabis:

“Hay 100.000 usuarios que fuman marihuana en EEUU -dijo- y la mayoría son negros, hispanos, filipinos y artistas. Sus músicas satánicas, el jazz y el swing, provienen del uso de marihuana. La marihuana causa que las mujeres blancas busquen tener relaciones sexuales con negros, latinos y con artistas. La principal razón para prohibir la marihuana, es el efecto que causa en las razas degeneradas. La marihuana conduce al pacifismo y al lavado de cabeza comunista”.

Sesenta años después, en 1997, el principal asesor político de Richard Nixon, John Ehrlichman, confesó: “La campaña de Nixon en 1968 y su posterior presidencia tenía dos enemigos: la izquierda antibélica y los negros. Sabíamos que no podríamos prohibir el protestar contra la guerra o ser negro, pero al hacer que el público asociara hippies con  marihuana y negros con heroína, y al criminalizar ambas cosas severamente, podíamos desbaratar sus comunidades, arrestar sus líderes, allanar sus casas, terminar sus asambleas y humillarlos noche tras noche en los noticiarios nocturnos. ¿Sabíamos que mentíamos sobre las drogas? Claro que sí”.

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Bajo el título ‘Es hora de despenalizar’, el director del Área de Política de Drogas de la Asociación Pensamiento Penal, Mariano Fusero, escribió en el sitio web de periodismo judicial Cosecha Roja de Argentina, los antes mencionados datos históricos y la siguiente referencia, que le cae como anillo al dedo para el Ecuador del siglo 21, al citar: “La legislación en materia de drogas en Argentina (y el Ecuador) es producto de directivas internacionales impulsadas por Nixon en 1971 cuando impuso la ‘guerra anti-drogas’. La guerra antidrogas derivó en guerra contra las personas que usan drogas”.

Un ‘curuchupa’ a contravía de la historia

El uso medicinal, paliativo o terapéutico de la marihuana en el mundo, incluye ya una ejemplarmente creciente lista de países americanos.

Hasta inicios de 2018 han regularizado el consumo de marihuana medicinal: Argentina, Uruguay, México, Brasil, Puerto Rico, Chile, Colombia, Perú y, recientemente, Paraguay. A ellos sumemos Canadá, varios estados de los Estados Unidos; y fuera del continente, el uso medicinal del cannabis fue aprobado en Holanda, Grecia y Alemania.

Por si ello fuera poco, en diciembre de 2017 la Organización Mundial de la Salud declaró que la marihuana medicinal no debe ser considerada una droga y que no representa problemas a la salud. La OMS concluyó que el cannabidol -uno de los componentes de la marihuana- es un paliativo para enfermedades crónicas y pacientes con epilepsia.

Si miramos el mapamundi y ubicamos Sudamérica, veríamos que en el tema de la prohibición del uso medicinal, terapéutico y paliativo de la marihuana, Ecuador es una isla en los andes; pero no ‘de paz’, sino de cavernícola curuchupismo (*) prohibicionista. En el retrógrado enfoque punitivo del cannabis medicinal le siguen la corriente gobiernos que, paradójicamente, se dicen de izquierda: Venezuela, Bolivia, El Salvador, Cuba y la Nicaragua de Ortega.

Igualito que en una mala película mexicana de acción, far-west o policial, repleta de patrulleros, balazos y madrazos, donde aparece el oficial del operativo escoltado por decenas de sus muchachos que asedian la ‘mediagua’ y siempre le grita por megáfono al sitiado delincuente, la frase de cajón; hoy, buena parte del mundo y Latinoamérica, con la excepción de los ultra-conservadores Trump en EEUU y Duterte en Filipinas, le gritan al curuchupa de la región, sitiado entre las vanguardistas Colombia y Perú: “¡Ríndete, Ecuador, estás rodeado!”

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Breve historia del dolor

Tantas veces nombrado desde que aparecimos en la Tierra, ‘dolor’ es más que un breve sustantivo masculino formado por cinco concisas letras y que puede experimentarlo todo ser vivo que cuente con sistema nervioso central. Derivado del latín doleo, en el inicio de los tiempos significó “ser despedazado”. De las enfermedades catastróficas y dolores crónicos, destaca médica y culturalmente el cáncer. Para intuir sus insoportables dolores y, por lo tanto, el derecho a mitigarlos, pasemos revista a esa historia.

La metáfora belicista del cáncer y la quimioterapia

Susan Sontag en su libro La enfermedad y sus metáforas, escribió: ‘La primera generación de medicamentos contra el cáncer fue de sustancias del gas mostaza, como la ciclofosfamida. Su utilidad contra la leucemia, caracterizada por la excesiva producción de leucocitos y luego contra otras formas de cáncer, fue descubierta como resultado de un experimento fortuito de guerra química, a fines de la II GM. Un barco americano cargado con gas mostaza, estalló en el puerto de Nápoles. En lugar de morir quemados muchos marineros, murieron a causa de una brutal baja del número de leucocitos y plaquetas en la sangre; es decir por envenenamiento de la médula ósea. Así nació la quimioterapia’.

“Yo soy el dueño de mi dolor”

Antonin Artaud, creador del ‘teatro de la crueldad’ murió de cáncer colorrectal en el manicomio donde se le trataba su demencia a punta de choques eléctricos.

Su enfermera   lo descubrió arrodillado en el piso, al borde de la cama, mordiendo su zapato, intentando tragárselo, de dolor.

En su ‘Carta al señor Legislador de la ley sobre Estupefacientes’, escribió: “La ley sobre estupefacientes pone en manos del inspector de la salud pública el derecho de disponer del dolor de los hombres en una pretensión singular de la medicina moderna de querer imponer sus reglas a la conciencia de cada uno. Todos los balidos oficiales de la ley no tienen poder de acción frente a este hecho de conciencia: a saber, que -más aún que de la muerte- yo soy el dueño de mi dolor. Todo hombre es juez, y juez exclusivo, de la cantidad de dolor físico que puede soportar”.

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Los primeros anestesistas

La anestesia apenas fue descubierta a mediados del siglo XIX. Antes, en el medioevo, al carnaval de Venecia llegaban, con tenazas en sus manos, los sacadores de muelas, acompañados de los fieles ‘anestesistas’ de la época. Galeano contó: “Los anestesistas no dormían a los pacientes: los divertían. No les daban adormidera, ni mandrágora, ni opio; les daban chistes y piruetas. Y tan milagrosas eran sus gracias que el dolor se olvidaba de doler. Los anestesistas eran… monos y enanos, vestidos de carnaval”.

En el siglo XIX apareció el cloroformo y se difundió pronto al facilitar los partos, aliviando tan dolorosa carga a miles de mujeres. Lo usó por primera vez un obstetra escocés. Un pastor de Nueva Inglaterra se opuso así: “El cloroformo es un señuelo de Satanás que en apariencia se ofrece para bendecir a las mujeres, pero acabará por integrarse en la sociedad y le robará a Dios los profundos y desgarradores gritos que se producen en momentos de aflicción pidiendo ayuda”.

En 1853 se inventó la aguja hipodérmica. Su autor fue Alexander Wood, médico de Edimburgo, cuya esposa padecía cáncer incurable. Su invento, nacido del amor y del dolor, precisamente sirvió para inyectarle morfina. En el Ecuador, en 1888 se administró la primera anestesia, con cloroformo.

Ecuador: el país donde se prohíbe aliviar el dolor

Los especialistas en dolor sostienen: “La creencia de que el tratamiento del dolor es un derecho humano ha sido aceptada por muchos, desde hace largo tiempo y en el año 2004 la declaración de que ‘el alivio del dolor debería ser un derecho humano’, fue sentida con la importancia suficiente para ser publicada en Ginebra por la Asociación Internacional del Dolor, la Federación Europea del Dolor y la Organización Mundial de la Salud”.

Los dolores provocados por el cáncer y la medicina quimioterapéutica; los insomnios y fatigas oncológicas, los dolores metastásicos; o las discapacidades intelectuales y epilepsias refractarias, tienen una simpática aliada y sencilla amiga de nombre gringo: Mary-Jane. En octubre de 1999, en el hospital La Charité de Berlín se empezaron a usar tabletas de marihuana y se abrió una investigación para estudiar  en 300 personas con cáncer, si el cannabis alivia el dolor y abre el apetito.

Las propiedades de apaciguar el dolor y estimular el apetito interesaron a los científicos que elaboraron un protocolo de uso del cannabis. El director de esa experiencia fue el amigo anestesiólogo noruego Gernot Ernst.

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Diecisiete años más tarde, el 16.06.2016, la Liga del Cáncer de Seno entregó una carta al Defensor Público General del Ecuador para que proponga a la ANL una reforma humanista por el derecho a la salud en el COIP, que cita: ‘El cáncer no diferencia entre ricos y pobres, no es un tema ideológico, ‘de izquierda o derecha’, más bien puede unir a la humanidad dividida, porque nos ata el dolor y el amor a los seres que amamos y la certeza de que todos vamos a morirnos un día. Tenemos derecho a no eternizar nuestro dolor, o a que nuestros niños con discapacidad intelectual que tienen convulsiones, encuentren un paliativo que disminuya parcial o totalmente los ataques. Nada ha podido el prohibicionismo en el mundo para impedir el derecho ciudadano a calmar un dolor. Para despedirme, no le escribo desde la teoría sino porque soy paciente oncológica: tuve diagnóstico de cáncer de seno y metástasis en huesos, páncreas e hígado, luego superé las metástasis y aparecieron lesiones tumorales en el sacro. Gracias a Dios pude superarlo recibiendo hoy en día hormonoterapia y consumiendo un gotero de Cannabis para el insomnio y la fatiga oncológicas. Por la Liga del Cáncer de Seno, Nelly Valbuena’.

Así respondió Ernesto Pazmiño a la Liga del Cáncer: “Gracias por su carta que me alienta a seguir defendiendo los derechos de las personas. Me motiva que a ustedes no les una solamente el dolor por la enfermedad que enfrentan con decisión, sino el amor a sus familias y la solidaridad de quienes se encuentran en similar lucha. Por supuesto que en el proyecto de Reformas al COIP que presentaré a la ANL, incorporaré la necesidad de autorizar el uso medicinal y terapéutico del cannabis, porque es un derecho que no se puede negar a quienes pueden aplacar el dolor. Con un abrazo, Ernesto Pazmiño, DEFENSOR PÚBLICO GENERAL DEL ECUADOR”.

El 6 de julio de 2016, Ernesto, nuestro Defensor Público, dirigió a la Asamblea Nacional Legislativa una vigorosa propuesta de reformas progresistas al COIP, que incorporó este tema: el dolor humano y el derecho a paliarlo con la marihuana y sus derivados: “Los derechos humanos de los pacientes y familiares con cáncer, dolores crónicos o metastásicos, discapacidad intelectual y epilepsia, deben ser prioridad pública. Y la solidaridad social y apoyo estatal son determinantes para prolongar las esperanzas y mejorar la calidad de vida…”

El Defensor Público argumentó su propuesta con numerosos sustentos para que la ANL admita la tenencia no punible del cannabis para fines terapéuticos. Entre otros, señaló: “Según datos del Ministerio de Salud Pública y la Sociedad de Lucha Contra el Cáncer (SOLCA), el cáncer es la segunda causa de muerte a nivel nacional: 15 de c/100 fallecimientos en el Ecuador se producen a causa del cáncer. En mujeres, el cáncer que se presenta con mayor frecuencia es el de mama (34,7 casos por cada 100.000 mujeres). Según la OMS cada año se detectan un millón trescientos mil casos y fallecen 458 mil personas por esta causa. El factor común en este tipo de enfermedad es el profundo dolor crónico que genera.

Según el ‘Perfil de la Epilepsia en el Ecuador’, la prevalencia es de 7 a 12 por 1000, similar a la de los países desarrollados. Sin embargo, a diferencia de esos países, la mayor frecuencia se halla en la adolescencia y edad media de vida, siendo la probabilidad de recurrencia de crisis del 43% de promedio. El estudio cita: “La mortalidad en pacientes con epilepsia es seis veces mayor que la población general del Ecuador”.

La propuesta del Defensor Público, presentada hace un año y medio a la ANL, intenta lo que en el Ecuador del siglo 21, sigue siendo impensable: la derrota del dolor humano.

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Un epílogo mundial

¿Cuántas personas en el mundo habrán recibido, durante el tiempo en que les leí este texto, su diagnóstico fatal? ¿Cuántas habrán leído, o les estarán leyendo, el difícil término ‘carcinoma’? ¿Cuántos, al concluir este evento, entrarán a una sesión de Quimioterapia o saldrán  de una Radioterapia?

2018: Ahora o nunca:

La legalización del Cannabis con fines terapéuticos no puede esperar otro año más. El 2018 debe ser declarado como el año de la despenalización de la marihuana para uso paliativo y medicinal. Si 1997 fue el año de la despenalización de la homosexualidad, que estaba criminalizada en el viejo código penal hasta con 5 años de cárcel; 2018 deberá ser el año en que despenalicemos el cannabis, cuya tenencia está criminalizada en el actual código penal punitivo.

Para concluir, Avicena, médico y sabio árabe, en su tiempo dijo: “La vida se mide por su intensidad, no por su duración”. El poder y la prohibición nunca podrán con la intensidad de los latidos en este corazón… ¡en nuestros corazones!

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* Conservadorismo.

Notas relacionadas

“Es hora de despenalizar”

“Propuesta de Reformas al Código Orgánico Integral Penal, COIP, planteada por el Defensor Público Ernesto Pazmiño a la Asamblea Nacional el 6 de julio de 2016”.

“El derecho humano a derrotar el dolor”.

“Ecuador contra Sonia Nasamues”