Esta es la crónica de la desilusión y la indignación ante una cita fallida que desencadenó algunas medidas, como el anuncio de una investigación a policías por su vinculación en la desaparición forzada de David Romo. Acciones que cada día dejan más inquietudes que respuestas.

Por Luis Rengifo

Era lunes y como tantas otras veces Alexandra Córdova no sólo preparó los documentos sobre el caso de la desaparición de su hijo, sino que apaciguó el ánimo y se dispuso a cumplir una cita con el Fiscal General Carlos Baca Mancheno. En más de cuatro años esta madre aprendió a investigar y a lidiar con una justicia que se niega a darle respuestas. La reserva del caso se levantó pero ella aún no tiene acceso al expediente completo. Esta semana se cumplió el plazo fijado por el Fiscal y como todos los días, ella espera que la verdad se haga visible.

La reunión con el Fiscal General, Carlos Baca Mancheno, estaba prevista para 25 de septiembre de 2017 a las 10:30 de la mañana. Llegamos a su casa dispuestos a acompañarla en su trayecto a la Fiscalía. La esperamos unos minutos mientras terminó de organizar los documentos. El rostro de Alexandra dejaba ver el sufrimiento y el cansancio al que se sobrepuso la esperanza y la fuerza que le da el indagar, sin descanso, cada día la suerte de David. Es admirable la forma como esta mujer entregó su vida por completo a una búsqueda que ya lleva más de cuatro largos años. Una lucha en la que su pequeña familia es un apoyo incondicional y que terminará el día que “que conozca toda la verdad y que me entreguen a mi amado hijo, esté como esté, en mil pedazos, sus cenizas, sus osamentas o entero y lleno de vida” me dice con ese dolor de madre que se filtra por su voz tenue.

Al salir de su edificio, caminamos hacia el vehículo en el que partimos a la Fiscalía. Cuando iniciamos el recorrido insistió en que su exigencia al Estado, desde aquel 16 de mayo de 2013 sigue siendo la misma hasta el día de hoy: la efectividad; pues considera que la forma como se ha llevado la investigación no es la adecuada para encontrar a familiares desaparecidos. Recordó las palabras del Fiscal en varias entrevistas, en las que alude al trabajo exhaustivo y a la pericia por parte de las autoridades en la búsqueda de las personas desaparecidas. Con tono suave pero firme Alexandra dice: “si son mil las diligencias realizadas, eso ¿no es prueba suficiente de la incapacidad de búsqueda del actual organismo, ante la falta de resultados?

Otro tema que le preocupa es el papel de las asociaciones y los colectivos de familiares de desaparecidos. Para ella, en muchas de estas organizaciones se destruye el objetivo primordial, el compromiso de lograr visibilizar esta dura realidad y encontrar a las personas desaparecidas. Le pregunto ¿por qué no pertenece a ninguna asociación? Con el mismo tono me responde: “Las asociaciones no nos devuelven a nuestros familiares, las asociaciones no realizan las investigaciones, sirven para programar en conjunto y visibilizar ante el país e instituciones gubernamentales nuestra realidad”. Es muy crítica frente al trabajo de las organizaciones de desaparecidos. Con un tono serio me reafirma que su único anhelo es hallar el paradero de su hijo, a través de investigaciones adecuadas, lo cual no ha ocurrido.

El pasado 12 de septiembre, tras el taller realizado en el ECU 911 y donde se fijó la cita de este día, Alexandra manifestó su inconformidad por la no participación que tuvieron quienes asistieron en la elaboración de “políticas públicas” para personas desaparecidas. “Solo fuimos asistentes y observadores del proceso ¿cómo se pueden crear políticas públicas sin atender las necesidades y consideraciones de los verdaderos afectados? No nos tomaron en cuenta, sólo a la asociación que trabajaba dentro del estado. Necesitamos que el Estado ecuatoriano tome en cuenta a cada uno de los desaparecidos. En el Ecuador no puede quedar un solo caso invisibilizado, los casos se visibilizan solamente por los mismos familiares”.

Entre las demandas de carácter urgente, que Alexandra solicitó implementar, está la creación de un Instituto Superior de Estudios para la búsqueda e investigación de personas desaparecidas, o una Dirección Nacional para personas desaparecidas regida por el Ministerio del interior. Dentro de las políticas a realizar retomadas, está la ordenanza para crear un banco de ADN, proyecto que no se ha materializado desde hace varios años. Esto lleva a una inevitable conclusión, “es posible que se esté intentando engañar a la opinión pública, mostrando una falsa participación, pues hasta ahora es más de lo mismo. Buscan mostrar que las instituciones públicas han dado la mejor atención a las familias de personas desaparecidas y eso no es verdad. En el país debe existir total seguridad, nadie debe desaparecer sin dejar rastro alguno. No nos dicen por qué desaparecen las personas. Es urgente implementar campañas de prevención. Claro que existe una unidad de desaparecidos (DINASED), pero las personas que están ahí no tienen la suficiente capacitación ni experiencia. Al no implementarse el curso (formación) hace que el Estado sea inoperante en este tipo de casos”.

Mientras nos acercamos a la Fiscalía Alexandra empieza a hablar de las irregularidades en el caso de su hijo que incluyen un expediente reservado por más de dos años, desde mayo de 2015. Son muchas las preguntas que durante este tiempo rondan su cabeza, una de ellas se le sale en voz alta: “¿alguna persona está ocultando algo? Y no voy a descansar hasta saber qué pasó esa noche del 16 de mayo de 2013 con David y quiénes se lo llevaron”.

Pero ese 25 de septiembre no logró saber nada pues el Fiscal no la recibió. El argumento que ella se había confundido y que no había tal cita que debía esperar una llamada confirmándola. Un argumento que dejó la sensación de no querer enfrentar a una madre que exige verdad y justicia a un Estado que le niega sus derechos y los de su hijo sin rubor alguno en los funcionarios que están a cargo de las investigaciones.

Alexandra retornó a su hogar ese 25 de septiembre, con la desolación aferrada a un folder lleno de documentos…

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Foto portada: tomada del facebook Alexandra Córdova.