Desde el sábado 20 de mayo de 2017, a pedido de nuestras nuevas audiencias, cada quince días “Mujeres Contando Radio Online” retransmitirá las diez ‘Canteras’ de lo que fue la Primera Temporada de ‘el primer programa musical de Latinoamérica hecho por un hombre feminista’.

Nuestras lectoras y la audiencia de “La Cantera” también pueden hallar y escuchar los diez programas en la Web de ZTR Radio Londres -la primera radio cultural bilingüe en Londres y su proyecto “El Ojo de la Cultura”-; en el programa argentino “Viaje en Escoba” de Radio Estación del Sur, en ciudad La Plata y próximamente en la Biblioteca digital de la “Red Nosotras en el mundo”. Además de las 10 ‘Canteras’, subiremos a la Web de Mujeres Contando dos entrevistas hechas a su conductor, Alexis Ponce: la una, realizada por el amigo periodista Ramiro Diez en su reconocido programa “Con-cierto Sentido”, y la otra, que le hiciera Alejandra Gutiérrez del equipo de Mujeres Contando.

La primera “Cantera”: Cesária Évora

18601224_1350217911680578_1487961757_nEl programa inicial, con el que empezó hace dos años la aventura de búsqueda y encuentro de las historias, canciones y vidas de las mujeres del mundo, estuvo dedicado, por entero, a la ya desaparecida artista de Cabo Verde, Cesária Évora, cuya voz y música, canto y actitud, son la encarnación -salvaje y tierna- de la melancolía y la nostalgia humanas.

 ¿Por qué se llama “La Cantera”?

Hay múltiples significados de ‘cantera’: ‘Sitio de donde se extrae piedra (cantera de ripio)’; ‘Lugar de donde se sacan materiales para usarse en la construcción’; ‘Lugar donde se forman las personas y salen bien preparadas para desarrollar una determinada actividad’; ‘Talento, ingenio y capacidad que muestra una persona’; ‘Kan’teɾa: sustantivo femenino’; ‘Dícese del potencial para una determinada actividad del arte’.

Alexis Ponce condujo este primer programa en la Casa-Estudio de Mujeres Contando, con la activa asistencia de Nelly Valbuena, Santiago Andrade, Alejandra Gutiérrez, Ale Rengifo, Carito Sigüenza, Andrea Carrera y Dayán Garzón en cabina y controles. Y con doña Tahís Ponce riendo por allí y por allá. A partir de este momento el que fuese fundacional programa de “La Cantera”, transcrito tal y como Alexis lo habló, se expone en esta Web por primera vez. Este primer programa de “La Cantera”, lo dedicó -completito- a la música de Cesária Évora.

Saudade

18624695_1350217905013912_381287160_nLa canción, mi himno más bien, con el que empezamos este primer programa de “La Cantera”, es ‘Saudade’, en la voz de nuestra Cesária Évora a dúo con la cantante griega Elefhteria Arvanitaki. “Saudade”, la canción escogida para inaugurar este primer programa musical feminista en Radio Online de Mujeres Contando, ‘es un término portugués de difícil definición o casi imposible traducción que expresa un sentimiento afectivo cercano a la melancolía, estimulada por la distancia -de tiempo o geografía-, de algo que amamos y que implica un deseo incumplido: el de resolver esa distancia. A menudo se le traduce como nostalgia y define a quien es consciente de que aquello que se extraña, quizás nunca volverá’. “Saudade” fue, es y será la canción emblemática de mi Cesária Évora.  Empezamos, contigo, con tu voz, Cesária… “La Cantera”, un programa de música pensado, sentido y hecho con y para las mujeres que cuentan.

Tus canciones…

Luego de Saudade, Alexis contó la biografía de Cesária y la breve historia de las canciones que compartió a su audiencia: Angola; Petit Pays; Sao Vicente di Longe; Ligereza; Mae Carinhosa; Fada; Lágrimas Negras; Tiempo y silencio (con Pedro Guerra); Elle  Chante y Sabor de Pecado.

Monólogo sin ella

18600942_1350217921680577_286386601_nEl jueves 27 de agosto fue tu cumpleaños, tu fecha de nacimiento y, de vivir aún, tendrías 74 años… ¿pero quién dice que moriste?, ¿cómo se me ocurre pensar que ya estás muerta? No, ella no; murió mi país, mi ciudad, esta pequeña línea imaginaria llamada Ecuador que nunca cruzaste, ni esta ciudad indómita y rebelde llamada Quito, que nunca te invitó ni te conoció ni oyó, directamente, como se debía oírte, a Ti, la cumpleañera que no está, porque a ningún alcalde, ministro o ‘empresario del espectáculo‘ se le ocurrió traerte a festival alguno, ni de las nuevas canciones, ni de los meses de las artes ni de las culturas, ni por el aniversario de algo o alguien.

Sí, ya sé que sangro por la herida, de la bronca cisañoza que aún conservo contra las alcaldías de todas las ciudades de mi pequeña nación amnésica, por no haberte invitado, aunque sea por Skype, aunque sea para que cantes por internet, o para que te pinten la mano con petróleo y digas algunas palabras en el Itchimbía, el palacio o la televisión, con el imaginable apuro de los cultos presentadores de los noticieros por deshacerse de tu idioma extraño, por no poder descifrar tu nombre y el nombre de tu lejano país… Si ya les oigo: “¿Cómo es que se llama la señora?”, mientras seguramente ríes, así de tan sencilla, de “tan bonita, tan señora, tan querida para mí“…

Canción que mata: “Petit Pays”

18600857_1350217908347245_372593784_nNaciste pequeñita en tu “petit pays” (pequeño país), Cabo Verde, en la ciudad de São Vicente en 1941 y un 17 de diciembre del 2011, a los 70 años, te me adelantaste, aunque mucho antes te mató -sin querer- alguien de mis entornos, que se atrevió a repetir el rumor infame, por error… Pero si ya se murió, ¿no sabrías?, hasta ponerme a dudar de ti o de tu vida… Desde aquel día detesté, como el que más, a todos los ministros de cultura de mi paisito: si no te oyeron nunca, si no supieron quién eras, si no se comidieron en invitarte jamás, a que mi pueblo te mire como lo hizo Francia entera, de pie, ovacionándote en el Olympia de París, no merecen sino que los deteste por los siglos de los siglos y los siglos sin ti. Cabo Verde, el nombre de tu país me fue largo, cadencioso, poético, lejano, como tu nombre: cuando supe de ti, una noche lejanísima, fue oyéndote ‘Saudade’, gracias a mi hermano de entonces y de siempre, Fidel Narváez, fundador conmigo de la APDH, el cónsul de Snowden, amigo y cumpa desde los años del rebelde colegio Mejía.

La saudade de Cesária

Fidel, una de las veces que se fue y vino de Europa, me dijo con mortal delicadeza: ‘Hermano, te traje a alguien que te va a matar’; y, como me conocía bien, así fue: era de noche, subimos al carro, debíamos ir a algunos sitios; nunca llegamos, porque cuando oí tu voz apenas empezaste a cantar esa canción salvaje, “Saudade”, no pude más, volví a pedirle a mi hermano que la ponga otra vez, y otra vez, y otra más: lloré cada vez, como por los amores que no están, y atiné a decirle: “Esta voz no se puede oír así como así, sobrio y en calma. ¡Por favor, vamos a una licorería, pídete una botella de vodka, tequila, ron, vino, sake, trago, o lo que encuentres!“…

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Alojada en Quito

Te oí la noche entera, desde ese 1997, una y otra vez, hasta la medianoche o más, y desde esa madrugada en tu idioma, el portugués, me pediste quedarte para siempre en esta ciudad, pero con una condición: en mi casa. Así te traje de cada lugar al que me iba, solo por oírte y hacer que te oigan mis amigos, mis parientes, mis cumpas, mis amores, mis muertitos: me traía todos tus discos de todo lugar del mundo en que estuviera, por compartir tu voz con las personas que amaba, con las que amé, con las que amo y las que seguramente amaré más tarde.

‘La diva de los pies descalzos’

18601517_1350217918347244_1724615951_nMis hijas, ya nacidas -tiernitas todavía-, te oyeron desde chiquitas; les contaba que tu pueblo te llamaba de dos maneras amorosas: «la reina de la morna» y «la diva de los pies descalzos», porque así saliste un día de tu pueblo remoto, tu país lejano, al mundo entero (menos a mi país, es obvio), con los pies descalzos, sin siquiera sandalias ni chancletas: descalza, así te presentaste en todos los teatros del mundo y en París te aclamaron de pie, por la melancolía enloquecedora de tu voz. En tanto que la morna es el canto tradicional caboverdiano, nostálgico como el ser humano, melancólico como ´la dulce tristeza del enamoramiento´(la metáfora es de Jorge Enrique Adoum) y bastante cercano al fado portugués.

El error de La Cantera

Luego de narrar la primera parte de la biografía de Cesária Évora, Alexis Ponce puso una melodía de Loreena Mckennit, que dijo “estar dedicada a ella”, pero al terminar el programa se dio cuenta del error: no estaba dedicada a la Évora de Cabo Verde, país africano ocupado por Portugal cuando era una potencia colonial hasta inicios de la década del 70, sino que Loreena dedicó la canción a la ciudad portuguesa de Évora, en la región del Alentejo, fundada en 1166. Pero, al ser los programas en vivo, Alexis Ponce no pudo corregir el error que cometió. Como en la 1ra. Temporada tampoco se subía a  la web de Mujeres Contando los resúmenes de cada ‘Cantera’ y  los respectivos audios de los programas, el error no pudo corregirse sino hasta hoy.

18624462_1350217928347243_1865515004_nContinuamos con la transcripción literal del diálogo entre Alexis y su Cesária Évora en el primer programa:

“Cise”

Siempre dijiste que cantabas descalza para no olvidar de dónde vienes, en solidaridad con los sin casa y las mujeres más pobres de tu pueblo. Tus amigos y tu gente te conocían con tu otro nombre: “Cise“; y, como todo el mundo, también vos tuviste tus días oscuros. En tu caso, metida por años en una botella de alcohol, hasta que tu canto delató la esclavitud de siglos contra tu pueblo y Cabo Verde se convirtió en el país con más migrantes afuera que gente adentro de su territorio.

18644462_1350217935013909_315578989_nCuando cantaste en el Olympia de París, descalza, el pueblo francés te aplaudió siglos y acogió como hija predilecta: ahí viviste muchos años, antes de despedirte de la música y de cancelar todas tus presentaciones, al saber que estabas muy enferma. Como la primera noche, me siguen matando muchas de tus canciones: hoy, en tu recuerdo, elegí ésta, que cantas con Bernard Lavillier: “Elle Chante” (Ella canta). Me pasé oyendo tus discos todo el día, el 27 de agosto en que naciste. Recién ahora pude escribir y decir tu nombre: Cesária Évora.

“La Cantera” estará con ustedes cada sábado. De esta cantera extraeremos música, historias y canciones creadas o interpretadas por miles de mujeres del mundo. Y porque Quien canta, su mal espanta; recuerdo de qué lejanía medieval viene este verso anónimo que recordé, para nombrar a mi programa, adjudicado al autor de El Quijote. Ahora, pecador impenitente, me despido con tu canción que tanto quise: Sabor de pecado.

Aquí todo el programa de “La Cantera” dedicado a Cesária Évora