“Si agredió a una mujer, Orlando Pérez debe renunciar o ser destituido. Y, de paso, ser procesado. ¡Y punto!”.

Por Alexis Ponce *

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“¡Lo público es privado. Y lo personal es político!’. Esa fue, desde las -ésas sí- revolucionarias décadas de los 60 y 70, la tesis de avance de los derechos de las mujeres a nivel mundial, cuya secundariedad y sistemática historia de violencias, abusos y marginación “hogareña”, implicaba que cualquier agresión, cualquiera, contra todas nuestras mujeres, se callara, “porque está en el ámbito de lo privado”.

En el retroceso curuchupa que implicaron, desde su hondo abismo patriarcal, procesos que un día creímos ‘progresistas’, hoy la tesis que vuelve a esgrimirse y hacerse fuerte es: “Si pegas, violas, humillas, agredes, lastimas, insultas, jodes, pateas, puñeteas, abofeteas, gritas, degradas, violentas, amenazas, la llamas “¡puta!”, la acosas, le mandas mano, le chantajeas por su contrato laboral o la denigras, “eso es un ámbito muy personal”. Eso dicen los canallas que hoy defienden al otro.

Si éste fuera un país honesto, que ya no lo es; si éste fuera un país sano, que ya tampoco lo es más, enfermo como está; si éste fuera un país justo, que nunca lo ha sido; si éste fuera un país digno, que lo fue un día y que se nos extravió en diez años hasta volverse irreconocible… cualquier individuo público que en lo privado cometiera una agresión así, sería sancionado de inmediato, detenido para investigaciones y destituido ipso-facto.

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Mi petición es una sola y -si algo de decencia queda todavía en este país desaparecido- debería ser la petición de cientos, de miles, de millones de ecuatorianas y ecuatorianos: mi petición, al jefe de ese Estado, que ayer acabó de ser condecorado por la ‘Fundación Carlos III’ y una Conferencia de Ministros de Justicia de los Países Iberoamericanos (COMJIB) “por haber permitido hablar en Ecuador de una justicia con mayúscula”, es ésta:

¡Pídale la renuncia!, que desde el instante mismo en que la noticia se hizo pública debió hacerlo; póngalo fuera del cargo; destitúyalo y no sólo permita que haya justicia, sino dé el ejemplo y aliente a que, esta vez, haya sanción punitiva al agresor. ¡Pero ya! Le debe pedir la renuncia ahora, así como lo ha hecho con tantos otros, por motivos menos graves. ¡Argumente, aunque sea su “Plan Familia” (¿O la chica agredida no tiene familia, papá o hermanas?).

Orlando Pérez debe salir de la dirección del diario ESTATAL “El Telégrafo”, de Telesur (estimada Piedad Córdoba, como firme defensora de los derechos de las víctimas y de las mujeres, ¿pedirás la salida de su programa “En Clave Política”, de Telesur?) y de todo cargo PÚBLICO. Como pasa en cualquier país sano, honesto, justo y digno del mundo.

Posdata: provocan náusea el agresor y los (y las) canallas que justifican la agresión física.

* Colaborador de Mujeres Contando y Director del programa musical feminista 'La Cantera'.
Foto 1: Tomada de El Telégrafo.
Foto 2: Tomada de El Universo.

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