Caso Tipo: Haití

Resumen del Informe Situacional de HRW

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Tras el desastre, mujeres manabitas reposan a la intemperie. 16-04-2016

Vale la pena prepararse, para saber prevenir y saber defender a los grupos humanos más vulnerables. En toda situación de tragedia, bien sea un desastre natural o una guerra, más vale procesar las experiencias mundiales para no cometer los mismos erroes. Es decir, se deben asumir tareas de protección a los más vulnerables, entre ellos: niñas, niños, adolescentes, mujeres, personas con enfermedades catastróficas o discapacidades.

El drama ocurrido en Haití, cuyas cifras son sencilla e impunemente escalofriantes, nos debe ayudar a quienes vivimos en el Ecuador, a prevenir este tipo de delitos de género tras el terremoto y durante la reconstrucción. Compartimos un Resumen del informe de la organización estadounidense de derechos humanos, HRW, acerca de las dantescas consecuencias que en Hatí tuvo el terremoto y el sufrimiento masivo de miles de mujeres y niñas a raíz de la violencia sexual.

Para Mujeres Contando está claro que se trata de un deber estatal y social prevenir la violencia sexual contra niñas. niños, adolescentes y mujeres adultas tras un terremoto. Toda experiencia previa debe servir al Ecuador para proteger y prevenir.

Caso tipo: Haití

Fuente: Human Rights Watch, HRW
“DDHH y Terremoto en Haití”

“El devastador terremoto que se produjo en Haití el 12 de enero de 2010 dejó un saldo aproximado de 222.750 muertos, 300.000 heridos, incluidos entre 4.000 y 5.000 amputados, y casi 1 millón seiscientos mil personas desplazadas y sin vivienda. En total, el terremoto afectó a 3 millones de personas. Los daños materiales ascienden a cerca del 120 por ciento del PIB anual del país. De 29 edificios gubernamentales, 28 resultaron destruidos, al igual que 300.000 viviendas. El Banco Mundial indicó que el gobierno de Haití perdió por fallecimiento entre el 20 y el 40 por ciento de sus empleados públicos. No hay quién atienda a la población en el despacho de tanta tarea administrativa.

1,3 millones de personas aún viven en cerca de 1.300 asentamientos o campamentos informales, donde los residentes están expuestos a inundaciones, enfermedades y violencia delictiva. La epidemia de cólera se inició a fines de octubre y se extendió a los campamentos a fines de 2010. La ONU denunció que el 29 por ciento de los campamentos que se cerraron, se debió a desalojos forzados o negociados.

La situación después del terremoto ha exacerbado los problemas crónicos de derechos humanos en Haití, que incluyen violencia sexual contra mujeres y niñas y vulnerabilidad de menores. Desde el desastre, la ya limitada capacidad del estado se ha visto aún más reducida y esto atenta gravemente contra la posibilidad de proteger derechos humanos fundamentales. Si bien los índices de violencia sexual ya eran altos antes del terremoto, las precarias condiciones de seguridad en los campamentos informales dejaron a mujeres y niñas en situación de mayor vulnerabilidad frente a esos abusos. No es fácil conseguir datos precisos sobre violencia sexual en los campamentos. Tal fue la masividad de los ataques sexuales tras el terremoto, que el 13 de septiembre de 2010 la ONU lanzó una campaña contra las violaciones y la violencia de género en Haití”.