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La Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador, CONAIE, realizó una Asamblea Extraordinaria el pasado 28 de abril, que reunió a líderes y lideresas de comunas, pueblos y nacionalidades de sus tres regionales, CONFENIAE, ECUARUNARI y CONAICE.

Las Resoluciones de esa Asamblea fueron enviadas en un mensaje electrónico masivo a medios de comunicación, organizaciones e instituciones de Ecuador y Latinoamérica. “Mujeres contando… en voz alta” decidió responder a la CONAIE con copia a todas esas entidades, debido a la omisión e invisibilidad del tema de las Mujeres en su manifiesto.

Publicamos apartes de nuestra respuesta a la CONAIE y las reacciones recibidas, porque consideramos que el debate contribuye a generar un clima de reflexión, análisis crítico y construcción colectiva, que hoy se requiere en el país más que nunca, en las temáticas planteadas en nuestra carta.

Por Mujeres Contando en Voz Alta

Hemos recibido el comunicado de la CONAIE con las resoluciones de su Asamblea Extraordinaria. Al respecto, llama la atención la INVISIBILIZACIÓN ABSOLUTA DE LAS MUJERES en su documento resolutivo y la omisión total a la crítica regresión de derechos humanos, sexuales y reproductivos de las mujeres, debido a la preocupante curuchupización a través de la legislación que reformó el Código Penal, donde se trata de “Idiotas” a las Mujeres con Discapacidad Intelectual, y donde a todas nos prohíben el aborto incluso en casos de violación sexual, tema por el que la ONU recientemente se pronunció para que se descriminalice a las mujeres en el Ecuador.

La situación de las mujeres en el Ecuador del presente es sencillamente adversa: sus principales movimientos del ayer han sido descoyuntados, hay una debilidad crónica, aunque se sostengan causas, luchas y campañas valiosas, pero la crisis orgánica del otrora poderoso movimiento  de mujeres es visible y parecida a lo sucedido al movimiento indígena y sindical; pero aun así, ustedes mencionan solo a los trabajadores, maestros, jubilados, campesinos, indígenas y ecologistas, quizás porque las mujeres seamos uno de “los sectores históricamente marginados” a los que ustedes aluden sin nombrarnos, seguramente porque se sobreentenderá que estamos incluidas en el final de la frase de su manifiesto: “… y otros sectores históricamente marginados“.

Que haya desaparecido la educación sexual como política pública para adolescentes y jóvenes; que haya desaparecido por orden presidencial el ENIPLA, que estaba a cargo del  Ministerio de Salud; que el Secretario Jurídico de la Presidencia públicamente haya dicho que es mejor que nosotras (ellos, los varones, no) aplacemos la vida sexual para que nos graduemos; que el Presidente refiera una constante patriarcal y machista más típica del PP de Rajoy que de “Podemos”; que haya una reconocida conservadora al frente del nuevo “Plan Familia Ecuador”; que en las recientes reformas al Código Civil se haya incluido figuras legales progresistas, pero también figuras legales de franco retroceso, ameritarían que sus resoluciones expresaran algo, un poco, y si no sobre los ataques a la comunidad LGBTI (sobre la cual sindicatos e indígenas, poco o nada dicen nunca), por lo menos sí hubiesen expresado algo sobre ‘la mitad de la humanidad’ que somos las mujeres, incluyendo las de sus comunidades.

Que un gobierno que se identifica como de “izquierda moderna” tenga un discurso retrógrado, o retrotraiga derechos y laicismo, y se convierta en un régimen patriarcal, ya preocupaba. Pero que además, movimientos sociales, sindicales y de izquierda, que se oponen a los abusos y agresiones del primero, omitan totalmente a las mujeres, es más que preocupante, porque se supone que representan “el otro lado de la medalla” o “lo distinto”; pero esas omisiones significan que, ni unos ni otros aceptan los derechos específicos de las mujeres, como la antigua izquierda no aceptaba tampoco la especificidad de los pueblos indígenas, sino únicamente la tesis de la “alianza obrero-campesina”.

Las mujeres sabemos que todas las izquierdas han sido y son patriarcales, machistas y que en algunos casos legitiman o viven (casa adentro) atropellos y violencias contra la mujer. O, por lo menos, discriminación e invisibilidad.

En relación a su Resolución No. 2 sobre “Justicia indígena”, decimos que ya es hora de debatir los casos y la cultura de injusticia, subordinación, invisibilidad, impunidad y machismo en la justicia interna que ustedes defienden a rajatabla, como ha sucedido en comunidades indígenas del Napo, donde se castiga a mujeres de comunidades “por mal comportamiento”, e incluso a niñas o niños, poniéndoles ají en las vaginas o los ojos. Eso no es justicia indígena: ya dejen de tapar las barbaridades cometidas en las comunidades, que el movimiento de mujeres de Napo ha denunciado en varias ocasiones.

Igual acontece con los casos de violencia intrafamiliar o abusos sexuales, en los que a nombre de justicia indígena no se sanciona a los responsables como se debería, con cárcel, por abusar de niñas, adolescentes o adultas, sino con “trabajo comunitario”. Ya es hora de debatirlo abiertamente. Es un tema que merece ser debatido amplia y transparentemente, más aún cuando se refieren abusos del otro, del régimen, en el tema de la justicia indígena. No puede haber justicia con impunidad, con castigos corporales brutales que se siguen haciendo, en Napo por ejemplo, y que se justifican con el tema de la “diversidad y autonomía cultural”.

Las mujeres esperamos que, en pri

mer lugar, admitan que esa invisibilización de las mujeres no está bien, que es incorrecto y debe ser enmendado. Consideramos que, tanto los principales funcionarios y funcionarias del gobierno de Rafael Correa, como ustedes y los dirigentes y dirigentas de las organizaciones sociales, indígenas y sindicales, deben urgentemente pasar un test sobre machismo, y  a renglón seguido, de inmediato por un proceso de formación política en género, derechos de las mujeres y diversidades sexuales, a riesgo de que su negativa ponga en evidencia que un mismo machismo, un mismo pensamiento o conducta patriarcal, los iguala a unos y a otros.

Aún hay tiempo: hay mujeres que estamos prestas para aportar nuestro contingente en ese objetivo nacional.

En segundo y último lugar, hemos conocido de la justicia indígena en Napo y otros lugares, y esperamos que ustedes abran el debate sobre el tema a las mujeres y sus organizaciones en el país, para que se señalen casos e historias que abundan, y se propongan alternativas consensuadas para superar la violencia y la impunidad, y alcanzar una justicia indígena diferente, con respeto a las mujeres y niños y niñas.

Saludos cordiales.

Notas relacionadas

Mensaje_CONAIE_Resoluciones_de_la_Asamblea_Extraordinaria.pdf

Enlaces de interés

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