A la intelectual, académica y feminista ecuatoriana Mónica Mancero, quien escribe (o en tiempo pasado, escribía) como columnista del diario El Telégrafo, le censuraron su último artículo “Yachay, la punta del iceberg”.

Por: Nelly Valbuena

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Foto: portada del diario El Telégrafo y post en la red social

En esta columna, que tuvo que ser publicada por el blog GkillCityMónica Mancero cuestionaba con argumentos el enfoque de la política de educación superior del gobierno de Rafael Correa. Esto, tras conocerse que los directivos de la Universidad Yachay, quienes ni siquiera residen en el país sino en los Estados Unidos, ganaban más de 16 mil dólares mensuales.

El escándalo estalló la semana pasada gracias al impulso que en el Ecuador han tomado los blog ciudadanos, uno de los cuales, La Historia tal como es, publicó una entrevista al despedido rector de Yachay, la que fue rápidamente difundida por los medios privados y las redes sociales.

Mónica Mancero denunció que venía siendo censurada, “por partes”, en algunas ocasiones anteriores, como cuando por sus opiniones contrarias a la penalización del aborto por violación, se le hizo reclamos “por daños que supuestamente ocasionaba al proceso político”.

Para que el señor Director de El Telégrafo, Orlando Pérez, no me diga que no estoy tomando en cuenta a la otra parte, aquí la respuesta que él publicó en su diario a la denuncia de Mónica Mancero.

Mujeres Contando se solidariza irrestricamente con Mónica Mancero como mujer, feminista e intelectual, así como por sus memorables columnas en defensa de los derechos humanos de las mujeres. 

Su censura y probable salida del diario es una mala noticia, pues era la última de las Mohicanas, es decir la última feminista en los medios públicos y gubernamentales del Ecuador.