Con Venezuela y Nuestra América, ¡sí!, pero…  NO más patético blá-blá insustancial, ¡por favor!

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Por Alexis Ponce*

Prefiero equivocarme por mí mismo, pero no seguir nunca al montón. Considero que Estados Unidos no busca “la invasión militar directa” a Venezuela. Me disculpan, pero no lo creo. ¿Para qué, si ya la invadió con armas más contundentes?

La peligrosa mirilla de sus drones de sexta generación, sus bombarderos estratégicos, sus nuevos cañones láser y sus portaaviones nucleares, apuntan más allá: no a un país en crisis, “estilo Granada 1983” según los gringos más halcones, sino a una idea colectiva que hay que chamuscarla colectivamente: es decir, Imperius busca golpear a dos ejes, en dos ritmos sucesivos:

1.- A un sub-continente, Sudamérica, al que volvió a “sorprender” con los calzones abajo (acaban de prorrogar, “por problemas de agenda” -para los próximos días- la cumbre ‘urgente’, que estaba prevista para mañana, de la Unasur por Venezuela: lo acaba de citar su canal Telesur, mientra escribía este texto).

Y es que el Imperius, que ya conoció de memoria las rutinarias movidas del ajedrez latinoamericano en los últimos dos años, sabe que:

a) Muerto Chávez, no hay liderazgo claro que “de línea”, ó que proponga un viable salto regional siguiente, ante provocación tan inteligente (precedida, además, de la llegada de tropas militares de EEUU al Perú de Humala, sin que ninguno de los jefes de estado haya dicho ¡ni pío!);

b) Conoce al continente y a cada uno de sus líderes, casi de memoria. Y sabe que Latinoamérica, culturalmente, está hecha de amor a las palabras, de mucho discurso, de mucho bla-blá heroico y, hoy, de un gran vacío de visión planetaria. En lo tocante a los ataques a Venezuela, Argentina y Brasil, Imperius sabe que por enésima vez, los anti-neoliberales ya no dan discursos colectivos, sino ‘neoliberalmente’ solos: cada uno rechaza lo que sucede, pero de manera individual. Imperius conoce muy bien ‘de qué pata empezaron a cojear’ y en consecuencia, pateó el tablero.

Los agarró ‘bonito’, sin declaraciones unánimes, ni puntos de vista en bloque, como era urgente hablarse, sino al estilo heroico-neoliberal: cada quien por su lado y con la potencial proclama (el bla-blá) en formato de resolución Unasur o Alba, que no convierte en hechos ningún lenguaje ‘anti-imperialista’ o “solidario con los hermanos bolivarianos”.

Imperius, que en enero publicó su nueva Agenda de Seguridad Nacional para el 2015 (¿la ha leído siquiera el 10% de nomenclaturas revolucionarias de la región?), hoy busca golpear -“en guango” (en grupo)- a Argentina, Brasil y Venezuela. Luego irán por Bolivia, pero de a poco, eh, no tienen apuro. Y al Ecuador lo dejarán para un siguiente tramo, posiblemente.

Pero, sobre todo, Imperius busca atacar y golpear al segundo eje:

2.- Porque en el fondo, declarar a Venezuela un tema de2_18_PAISES_G.jpg “National Segurity”, es para Estados Unidos instalar una cabeza de playa mundial: buscan los BRICs y a sus dos vanguardias, a las que Caracas dio mayor impulso y estableció mayores alianzas -en el segmento que más preocupa a los gringos: el militar y de defensa- que el resto de países. Y esas dos vanguardias, las reales, las pesos-pesado, son China y Rusia. A ellos los está buscando tras el ataque a Caracas. Realmente, la Estrategia de Seguridad Nacional, ya trazada el trimestre pasado, espera golpear al Oso y al Timonel ‘en aguas caribeñas’.

Así que, por favor, no comparto ningún discurso revolucionario encendido y enfervorizado pero hueco, por localista, cuando esta guerra que nos han declarado, ¡hace fú!, es mundial. Y si esto es 1939, yo no soy polaco ni checo ni heroico español. Lo siento mucho.

Si me equivoco, asumo las consecuencias de mi equívoco. Pero no quiero sumarme a un coro lastimero e impotente, que mucho dice y poco hará: Venezuela requiere una “OTAN del Sur”, y un “Plan Marshall” del Sur, a la vez; no proclamas, ni -me disculpan- pendejadas.

Bolívar, en 1825-1829, ya sabía que la mejor manera de evitar el cerco y aislamiento de su idea, la Gran Colombia, era dimensionando su lucha y su visión, de manera planetaria, y con el factor militar en el centro. “Soy capaz de ir por ellos, con barcos y cañones, si ofenden a Colombia”: ese fue su mensaje, no otro (carajo).

Un siglo después, los bisnietos del gran Abuelo, prefieren el localismo regional estilo CAN-can.

Pero así no consigues mundo multipolar, Ameriquita, sino mostrar debilidades regionales que la noche de este 11 de marzo, son patéticas.

*Artículo tomado del Facebook del autor