El 14 de junio se vivió en Quito un domingo que será inolvidable, para unos y otros, para todas y todos, sean de la tendencia que sean. Un domingo precedido de cinco manifestaciones durante toda la semana en la Avenida de Los Shyris y en otras ciudades del país y de una protesta de mujeres el sábado, en plena Plaza de Gobierno.

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              Foto: Tina Modotti

Por: Mujeres Contando en Voz Alta

Si los carros de lujo o bonitos son de las caravanas motorizadas propias, todo va bien. Pero si aparecen en las de sus contrincantes, siempre todo se ve y verá mal. Así pensaba y actuaba el poder vertical, desde los tiempos de Rocafuerte, García Moreno, Arroyo del Río, Velasco Ibarra, Camilo Ponce, León Febres, o Bucaram y Gutiérrez, por citar a los más obvios.

A esa intolerante cultura del “nosotros los buenos vs. ellos los malos“, se nos acostumbró a catorce millones de habitantes, con mayor evidencia en estos ocho años, donde se asumió como natural la peligrosa división tipológica de la moral política.

Ocho años de verticalidad tozuda, últimamente escondida en un par de gafas oscuras que recuerdan la patada china de Febres Cordero luego de Taura, o la religiosa metafísica de Velasco Ibarra, que han provocado tan singular fenómeno dominical, el que con una linealidad fácil, sin complejizar la realidad ni dotarse de autocrítica, el Gobierno endilgó como “golpe blando”, cuando viene siendo un fenómeno mucho más complejo, vasto y aleccionador. Pero también, sumamente peligroso, por la carga de revanchismos, odios, fanatismos y peligrosas manifestaciones de incipiente violencia cruzada que ya han desatado sectores extremos de cada bando.

11301481_426278684225576_405444922_n.jpg             Foto: Movimiento 15-M España

Es paradójico que “la familia”, el término más recurrente del presidente Correa en los últimos tiempos, que la convirtió en eje central de un discurso ideológico conservador para imponer un plan retrógrado que eliminó la educación sexual, le fuese arrebatada en tan poco tiempo del imaginario público, por su opositor más visible, quien la transformó en bandera de movilización civil de las clases medias y altas a través de una inteligente estrategia política y coherente discurso social, que empieza a cohesionar a miles de ciudadanas y ciudadanos.

Y es que el maniqueo discurso descalificador, absolutista y sin matices, que recuerda la forma de ser de un Gabriel García Moreno, ha terminado por ocasionar más de una falta de visión: es hoy una ceguera colectiva, orgánica, política, atrincherada y soberbia, ya no del líder sino de todo su bloque de poder, como la que tuvieron, en su momento, los gabinetes de Bucaram, Mahuad y Gutiérrez. Cuando debían dar señales de amplitud democrática y de apagar incendios, o enmendar sus graves errores de apreciación, no lo hicieron ni a tiempo ni en la profundidad requerida.

Se quisiera ver en el horizonte intentos de rectificación, pero no los hay. No hay luces de ello, sino más bien de todo lo contrario. Por lo tanto, todas y todos en el mundo político del oficialismo y la oposición saben que de continuar el escenario, se llegaría, de manera increíble, a un punto de no retorno. O, como se dijo de Gutiérrez en el 2004: “Está subiendo al tobogán él solo. Cuando entre, de ahí solo saldrá por el otro lado. Es cosa de tiempo“.

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Foto: Pancartas estudiantiles. Chile, 2011

La medicina quiteña y forajida de 2005 es la que hoy las clases medias le están haciendo beber, no solo en Quito, al poder, esta vez a otro poder, a otra autoridad, que tiene que empezar a preocuparse de manera URGENTE y comenzar a cambiar, antes de que sea demasiado tarde para ese mismo poder y para el inmediato destino del Ecuador, en caso de que las cosas no tengan una solución dialogal.

Nunca  antes en ocho años de gobierno correísta, una columna interminable de autos le esperaba al poderoso jefe de Estado en el aeropuerto para cuestionarlo en tantos temas e incluso pidiendo su salida. Es el resultado de tanto error y bronca acumulada. El 23 de febrero de 2014 fue la campanada inicial, cuando tuvo la primera derrota electoral que no quiso reconocer. A partir de entonces, en lugar de enmendar, fue haciéndose de acero niquelado su tozudez y agobiante su arrogancia de Rey Desnudo.

Hoy fue la primera vez que las autoridades, medios públicos y el twitter oficial, no anunciaron públicamente a qué hora aterrizaría, o si ya aterrizaría, si se encontraba ya en camino, o en casa.

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Foto: Acción Poética

Cuando salió la clase media, en sus carros de clase media, o la clase alta en sus carros de clase alta, y uno que otro carro de clase popular, a rodear la casa de la esposa de Gutiérrez a inicios de la rebelión forajida de 2005, ahí sí todo era aplauso. Pero, claro, en ese entonces la desaparecida radio La Luna decía “el valiente pueblo de Quito“. Hoy el poder dice “son los pelucones, los ricos, o la oligarquía“. Como les decía Lucio a esos mismos forajidos de clase media.

Hubo de todo en la caravana motorizada del domingo, incluidos políticos que, aunque no nos guste, están ahí como estuvieron otros políticos, en los tímidos inicios de la rebelión forajida. Pero, además, hay de todo, como en el otro bando.

¿Cuánta hipocresía y cuánta amnesia tiene el poder?

Quito siempre será motivo de orgullo y de cuidado. Este domingo pateó el tablero de hartazgos políticos y lecturas complacientes. A diferencia del bloque masivo y macizo de autos opositores, no hubo un fuerte bloque social de bienvenida al Presidente por parte de su militancia. Dicen que será al siguiente día, el Lunes. Otro error grave: será en un momento solemne y, para algunos, casi acartonado, pero sobre todo en un símbolo obvio de poder atrincherado y vertical: el palacio de Carondelet. El resto del país, territorialmente hablando, lo empezaron a perder.

¿Esta vez aprenderá la lección, o no?

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