A propósito de la muerte, DESPUÉS DE CUATRO AÑOS DE PASAR EN COMA, del músico argentino Gustavo Cerati de todo se ha dicho, leído y visto en medios y en redes… pero no hallé, hasta esta hora del día que ya acaba, una reflexión -por lo menos en voz alta dicha o escrita, quizá porque no es “políticamente correcto” hacerla- sobre un tema centralmente aleatorio, o aleatoriamente central, de esta muerte que duele a tantas personas, en especial, a las generaciones de los 80 acá, en América Latina sobre todo.

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Por: Alexis Ponce

Esa reflexión, con dolor pero distinta o diferentemente sentido, me atrevo a repensarla en voz alta este instante, escribiéndola, a riesgo de no ser comprendido. La escribí el mismo día de la muerte de Gustavo Cerati, en la velocidad de la rabia, en el Facebook de una amiga: “Perdona que me meta en el tema, pero me nació decir: “¡Hasta que por fin los desalmados lo dejaron morir en paz!”

“El 15 de mayo del 2010 padeció un accidente cerebrovascular isquémico, que lo dejó en estado de coma por más de cuatro años, falleciendo de un paro respiratorio hoy”, cita la célebre Wikipedia. Tan solo añadiré que no habrá quién explique, por lo menos durante estos primeros días, de manera descarnada, es decir honesta, por qué murió ahora de paro respiratorio, y no antes, durante los previos cuatro años de coma.

El blog El rincón de lo humano señala que: “Todo empezó cuando el cantante se vio internado de emergencia durante su gira en Caracas el 15 de mayo de 2010, cuando padeció un accidente cerebrovascular que le dejó de manera inmediata en coma. El equipo de médicos que le hizo seguimiento consideraba que Cerati se encontraba en muerte cerebral, definida como: ‘cese completo e irreversible de la actividad cerebral o encefálica’, y que sería el estado en que se encontró el cantante”, hasta antes del paro respiratorio.

“Algunas instituciones de Bioética han afirmado que el derecho a morir dignamente es tan importante como el derecho a la vida y eso en el caso de Cerati sería lo correspondiente, ya que lleva en ese estado de “Muerte Cerebral” muchos años y aún no se tiene ninguna muestra clara de recuperación, además de que existen muy pocas esperanzas al respecto. La evidencia actual, revela que si se llegase a desconectar de los medios de soporte artificial, el deceso seria inmediato. Lo que implica que se hallaba en muerte médica abriendo el dilema ¿Es legal? ¿Tenemos o no derecho a morir dignamente?”, preguntaba ese blog.

Solo añadiré que, tiempo atrás, en éste mi libro del rostro, subí una noticia indignamente desapercibida en los medios y las redes sociales, acerca de la carta de un médico chileno, de los tiempos de Allende, que escribió a los jueces y colegio médico de su país, pidiéndoles que le permitan morir dignamente, sin obtener respuesta jamás, debido a los enredos jurídicos… hasta que murió.

Como no se trata de establecer, más allá de la bronca, ninguna rabiosa imprecación a los familiares y médicos de Cerati (del cual, confieso, nunca fui seguidor o fans) y que decidieron mantener cuatro años en coma al cantante, sí lanzo un desafío, nacido como un alarido del alma, por toda la humanidad a su pobre derecho, no a un buen vivir, sino a un buen morir: creo que se trata de reflexionar por fin, si es el momento propicio para empezar a debatir, polemizar y generar una opción, alguna, a la muerte con dignidad.