Blanca Diego es una periodista española que llegó al Ecuador en 1998 y se quedó haciendo radio alternativa, investigación en comunicación y análisis de medios. Actualmente trabaja en el Observatorio “Los derechos de las mujeres en la Mira”, de la Corporación Humanas y hace parte de Lola Mora Producciones. En esta entrevista habló, entre otros temas, de la manera como diez diarios ecuatorianos cubren la violencia contra las mujeres y especialmente, la violencia sexual, sobre la falta de investigación periodística en los temas generales de las mujeres y sobre las razones por las que solamente cubren en cifras la violencia en sus formas más extremas: el asesinato, la violación sexual y la trata de mujeres. 

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Por Nelly Valbuena Bedoya

Su arribo al país lo hizo en la época dorada de la comunicación alternativa. Recuerda que en ese momento “aquí estaba el núcleo duro de AMAR, ALER, CIESPAL y OCLACC”. Ella por su parte venía de trabajar con radios comunitarias en Centroamérica y Ecuador era un espacio importante para su proceso de aprendizaje y formación.

Aquí entró en contacto con reporteros populares y se nutrió de la comunicación alternativa. Vivió de cerca la lucha por la legalización de las radios comunitarias. “Eran cosas que yo nunca había aprendido, ni siquiera había oído hablar, en España, cuando estudiaba en la Universidad del País Vasco y cuando llegué a El Salvador fue algo completamente novedoso y natural”.

Al comienzo se vinculó a ALER y a la Asociación Latinoamericana de Derechos Humanos, ALDHU. Dirigió la “Radio Amazónica por la Paz” que fue, en sus palabras, “un precioso proyecto fallido de apenas un año”.

Luego pasó a Radio La Luna en donde hizo parte del equipo que montó  “Radio Café La Luna”, una especie de bar cultural desde donde se transmitían debates y conciertos.

Blanca Diego siempre ha estado entre Ecuador y España y, en ese ir y venir, un día se encontró con el movimiento de mujeres del Ecuador y, como a muchas otras comunicadoras o periodistas en el mundo, los derechos de las mujeres y el feminismo la ganaron para su causa.

Los últimos años para mí han sido unos años de especialización y de meterme a fondo en qué es el feminismo, los derechos de las mujeres y qué es la justicia de género”, reflexiona. De toda esta experiencia nació el colectivo “Lola Mora producciones”, conformado por periodistas de diferentes países y especializado en temas de género. Ella lo mira como otra forma de producir  y vender noticias sobre el mundo de las mujeres.

NVB ¿Qué es el “Observatorio de derechos de las mujeres en la Mira”?

Blanca Diego: El Observatorio nace en 2009 y en él se observan por un lado las sentencias judiciales relacionadas con violencia de género contra las mujeres  en el Ecuador y, por otro, observamos a los diez diarios más importantes del país: El Extra, Expreso, El Telégrafo, Hoy, El Universo, El Comercio, La Hora, El Mercurio, La Prensa (de Chimborazo) y La Gaceta (de Cotopaxi).

NVB ¿Cómo escogieron esta muestra o selección de medios?

BD: Porque los ocho primeros son los diarios más grandes del país, es decir que tienen el número de ejemplares más grande, por lo tanto tienen un nivel de influencia en la generación de opinión pública. Y los dos últimos, los incluimos por un trabajo que hacemos en Cotopaxi y Chimborazo.

NVB: ¿Cómo lo hacen? Me decías que tienen una parte cualitativa y otra cuantitativa para analizar la información…

BD: Cada día una persona hace una búsqueda manual, en todas las secciones, en los suplementos dominicales, cuadernillos o especiales de la información relacionada con todo tipo de violencia de género contra las mujeres que aparece publicada en los diarios. Se revisan las versiones digitales. También analizamos la información relacionada con derechos de las mujeres porque hay que ver cómo se está tratando y si efectivamente se está planteando desde los diarios que la discriminación y la desigualdad son la base para llegar a una violencia, cuya consecuencia más extrema es el asesinato ya conocido como femicidio. Luego yo leo todas las noticias y, a partir de ahí, se sacan las conclusiones de cómo es el tratamiento que están haciendo en torno a la violencia contra las mujeres en el país. Es importante aclarar que no estamos monitoreando todos los periódicos ni todos los medios de comunicación, ni lo que pasa en los países vecinos.

NVB: Pero, desde luego, estos diez diarios sí permiten tener una tendencia de hacia dónde va y qué es lo que hace la prensa con los temas de las mujeres…

B.D.: Por supuesto. Además hay dos puntos: uno, en un país en donde internet no está del todo posicionado, aunque está aumentando su uso y su extensión por todas partes, hay muchas zonas rurales donde no hay internet y mucha gente no sabe utilizarlo; y dos, en un país en donde todavía hay niveles de analfabetismo, no altos pero que todavía los hay, internet sigue siendo una herramienta lejana; la radio es el medio más importante y la televisión, pero los periódicos son fundamentales.

Una buena parte de las emisoras leen las noticias de los periódicos y lo hacen porque no tienen recursos, porque no tienen reporteros, porque no tienen la capacidad y acaban yendo a los diarios, a las grandes empresas mediáticas del país, sean de familias tradicionales o de una estirpe más moderna. Entonces, los diarios siguen siendo un referente y marcan la pauta de lo que se piensa. Ellos son los que abren o no el debate…

NVB: Es decir que las miradas y los estereotipos sobre las mujeres están allí y, obviamente, se reproducen a través de los otros medios…

BD: Exactamente. Cuando uno va a las zonas rurales encuentra que los periódicos circulan de mano en mano desde la tiendita hasta el colegio y  el centro de salud. La gente no compra pero sí va circulando; entonces, obviamente, siguen siendo un indicador y un termómetro de cómo se mira la violencia contra las mujeres en el país.

NVB: ¿El Observatorio viene trabajando continuamente desde 2009 en este seguimiento?

BD: Sí, pero tuvimos un paro en el año 2012 y volvimos desde abril de este año, e hicimos un análisis para ver qué había pasado en ese año de ausencia. Estos análisis los distribuimos a todos los medios, incluidos los que son monitoreados, y se publican en algunos. Intentamos que puedan tener la mayor difusión posible.

NVB: Su último informe va desde el 15 de abril al 31 de julio, ¿qué recogieron en ese período?

BD: Recogimos 189 notas informativas, sin importar el formato: entrevista, reportaje o noticia. 189 dividido entre 10 periódicos, por casi cuatro meses, da apenas una nota diaria entre los diez. ¡Muy poco!

NVB: Casi nada. Y en este sentido ¿a qué conclusiones han llegado?

BD: La conclusión mayor y que más o menos es la tendencia desde 2009, por lo menos para el Observatorio de Humanas, porque también hay otros observatorios en el país que tratan de ver el fenómeno de la violencia, es que los periódicos siguen siendo la fuente más importante para recontar cuántas mujeres fueron asesinadas. Pero al mismo tiempo nos estamos dando cuenta que la tendencia no se ha revertido, los periódicos han cambiado en los últimos años, tratan más la violencia contra las mujeres, se preocupan más, aunque este número de noticias es poco es más que en años anteriores en el mismo período. Es decir se habla más de la violencia contra las mujeres. Pero el punto está…

NVB: …en cómo lo tratan…

BD: Exactamente. Nuestra crítica es que tratan solamente la violencia más extrema, el asesinato, la violación sexual y la trata de mujeres ligada a las redadas. Se publican también  las capturas de sospechosos de violaciones, por ejemplo maestros que han violado a chicas en institutos. Es decir casos muy extremos…

NVB: Y además son espectáculo para los medios. Aquello que permite vender es lo que se publica…

BD: De hecho nuestro análisis de este año se llama “La violencia extrema en primera plana”. Y aquí tenemos el caso de Karina del Pozo, que desde Humanas lo vemos como  un caso paradigmático y que, sin duda alguna, es el caso más mediático en el Ecuador, y que ayuda a definir mejor lo que es el femicidio.

Es un caso que va a marcar un antes y un después, no tanto en lo bien que ha sido tratado, no voy a adelantar conclusiones, porque seguimos viendo el lenguaje si se ha utilizado bien o no, cómo se trató a los familiares, cómo se trató a los “presuntos” implicados, hasta que el fallo determinó que estas tres personas eran las responsables.

NVB: Efectivamente, porque si vamos más allá, no habría hoy en el Código Penal la figura  del femicidio sin el caso de Karina del Pozo.

BD: Por eso es paradigmático, porque demuestra lo que nos han querido negar los directores, y hablo de directores porque la mayoría son hombres, que nos dicen que ellos no pueden sacar el tema si las mujeres no hablan, se escudan en que no tratan el tema más veces porque las mujeres o las organizaciones de mujeres no están más sobre la lucha.

NVB: ¿Son conscientes de que no lo están haciendo bien?

BD: Son conscientes de que faltan muchas cosas, pero no existe la convicción más importante: que la violencia contra las mujeres tiene una causa estructural, es histórica, es un continuum y es el producto de un sistema patriarcal y machista. ¡Eso no tienen!

NVB: Por supuesto, y no lo van a entender mientras sigan teniendo hombres y mujeres en los medios que no son capaces de comprender esa lógica…

BD: Así es, hasta que esta lógica no se entienda, ellos no van a dar el paso; y cuando digo ‘no van a dar el paso’ me refiero, y esta es otra de las conclusiones, la violencia contra las mujeres, los derechos humanos de las mujeres, las diferentes maneras de vivir que tenemos, las diferentes manera de pensar que tenemos y la incidencia diferente que tienen las políticas públicas en la vida de hombres y mujeres: salud, educación etcétera -toda esta diferencia que no es ni buena ni mala, ni negativa ni positiva, simplemente es una diferencia-, no es un tema de agenda informativa, no es una línea roja, no es un tema de interés nacional, no es un tema de política, no es un tema de políticos y por lo tanto los diarios no abren sus espacios.

NVB: ¿Es decir que no estamos en las agendas de los medios?

BD: No lo estamos. Estamos cuando somos violadas, cuando somos asesinadas, cuando nos golpean…

NVB: Estamos para la llamada crónica roja… ¿En qué secciones están mayoritariamente los temas de mujeres?

BD: Ha habido un cambio desde 2009. Antes era más ‘crónica roja’, pero desde 2011 constatamos, y esa ya no es una tendencia, sino un hecho, estos temas están en la sección judicial y de seguridad. Lo cual tiene una lectura positiva. La violencia contra las mujeres la contemplan como un tema de seguridad ciudadana, lo cual está bien, porque todo lo relacionado con la violencia contra las mujeres debería ser un tema de políticas de seguridad ciudadana y de salud pública.

NVB: Claro, pero ahí hay un problema: el enfoque desde la seguridad tiende a confundir cualquier delito como tema de inseguridad. Está bien la política pública de seguridad ciudadana, pero recuerda que el caso de Karina se trató como asunto de ‘inseguridad’ ciudadana y no se reconoció como tema de violencia específica contra las mujeres.

BD: Por supuesto. La seguridad ciudadana tiene a su vez que desdoblarse en lo que necesita la población en general y lo que necesitamos las mujeres en particular. Pero bueno, digamos que hay una lectura positiva en cuanto a que salimos de la “crónica roja”.

NVB: Veamos otra de las conclusiones del informe, ligada a la extensión de las notas periodísticas…

BD: Todas las noticias son muy cortas, son breves. No hay entrevistas a fondo, no hay cuadernillos especiales, y no estoy hablando sólo de la violencia contra las mujeres y su impacto. Hablo en general de temas relacionados con la salud, la seguridad, los derechos, la desigualdad, las condiciones en los trabajos, derechos laborales, etcétera. No hay diferentes perspectivas. Estos diarios no se preocupan por un poco más de la mitad de su población. Las mujeres somos el 52% de la población en el mundo y en este país.

NVB: Y ante a las conclusiones a las que ha llegado el Observatorio ¿qué propuestas hay desde los medios, qué deben hacer?

BD: A los medios les toca tratar este tema como un tema de interés público general. Lo que decimos en el informe es que llevamos en estos últimos meses debates sobre el Yasuní y el Código Penal Integral, dos debates enormes que la prensa misma ha querido estimular y tratar. Lo cual es absolutamente legítimo, para eso están. ¿Por qué entonces no toman dentro de sus agendas informativas el tema general, global, de las mujeres, no ya sólo la violencia contra las mujeres?

NVB: Hablemos del femicidio o feminicidio. ¿Son conscientes, la prensa y sus periodistas, de que en este país hay asesinatos de mujeres por el hecho de ser mujeres?  

BD: Si por conscientes queremos decir que tienen conocimiento; conocimiento hay, porque cada vez las políticas públicas tanto de prevención como de castigo abarcan a más casos, hay más recursos, hay más gente, y por lo tanto la prensa tiene nuevas fuentes de información. Tienes fiscalías, policías, unidades que más o menos recogen todos estos casos. Ahora hay más institucionalidad, no necesariamente hay más estadísticas o una base integral que cruce hospitales, policía y juzgados, pero sí se cuenta con una estadística nacional, hecha por la Comisión de Transición hacia la Igualdad, en el año 2011. En ese sentido los diarios son más conscientes de los asesinatos, pero luego hay otra cosa, y de nuevo volvemos al caso de Karina del Pozo que salió a primera plana de todos los periódicos, por la influencia de las redes sociales, porque la familia se movió no por la prensa. La familia provocó de manera masiva una respuesta y ahí los periódicos no podían quedarse callados.

NVB: Pero volvamos al tema: ¿los medios saben de femicidio o feminicidio?

BD: No, no saben los diarios, ni los directivos, ni los editores de sección y demás la magnitud del problema, pero porque no investigan. Es tan sencillo como eso. Y esa es otra de las conclusiones. No hay periodismo de investigación en lo relacionado con violaciones cometidas contra las mujeres.

NVB: ¿Todavía encontramos titulares o notas que aluden a crímenes pasionales?

BD: Todavía, pero han ido, poco a poco, decayendo. Hemos visto que cada vez se utilizan menos adjetivos peyorativos que descalifican a las mujeres, tales como “jovencita, damita, chiquita”, frente al “señor”, “el vecino” o “el marido”. Ese tipo de palabras que se nos pasan de largo, o expresiones como: “la damita se sintió intimidada”. Ese tipo de relatos novelescos del siglo XIX, como decimos, han ido disminuyendo. Ha mejorado el lenguaje…

NVB: Ese es un punto positivo a reconocer. Salimos entonces de las “crónicas rojas” y pasamos a otras secciones, y han dejado de calificarnos  como si fuéramos niñas, adolescentes, o ‘esposas de’, o ‘madres de’…

BD: Sí. Pero esos titulares de crímenes pasionales, que insisto, han disminuido un poco, aparecen de repente en el mismo periódico y en el mismo día, en donde te encuentras con un editorial muy bueno a favor de la erradicación de la violencia contra las mujeres, y al lado, o en otra sección, una nota sobre una violación sexual pésimamente escrita, con ese tipo de lenguaje altisonante y de relatos como “los celos le llevaron a…” y una serie de detalles absolutamente innecesarios pero morbosos que venden.

Entonces, eso nos lleva otra vez a la conclusión, obviamente también depende de quién escribe, de que el tema no se toma como un tema de agenda, que tiene su propio libro de estilo, que permite saber cómo nombrar si el periódico dice femicidio o feminicidio, porque el diario ha decidido que se acoge a esta corriente o a esta otra. Cuando estás tratando un tema de corrupción o una investigación periodística sobre una banda, lo tienes clarísimo, o les llamas terroristas o de otra forma, de acuerdo al libro de estilo del medio.

NVB: Es lo que se conoce como el Manual de Estilo del medio que lo entregan cuando un periodista entra a trabajar a un medio, donde -desde luego- no estamos tampoco.

BD: Exactamente, y como no tienen libro de estilo (manual de estilo, N. de la R.) sobre cómo tratar el tema, y como el tema no está el en top de su agenda informativa, depende de quién escriba si tiene más conciencia o menos, se crea más en el tema o menos, etcétera. Y aquí el tratamiento es puramente subjetivo y es algo que en periodismo no se puede permitir. Tú como medio de comunicación debes tener una línea absolutamente clara en este tema, y si lo hacen con los grandes temas políticos ¿por qué no lo van a hacer con este tema que afecta a la mitad de su país?

Sobre:

Corporación Humanas Ecuador: www.humanas.org.ec

Observatorio Los derechos de las mujeres en la mira,

Descargue aquí el Informe Abril- Julio y los informes mensuales

http://www.humanas.org.ec/index.php?option=com_content&view=article&id=176:analisis-de-abril-julio&catid=35&Itemid=183

Lola Mora Producciones

www.lolamora.net

Foto tomada de: http://www.aieti.es