Por: Nelly Valbuena Bedoya

Quito, 20 de marzo de 2014

Querida Abuelita Emelina:

Quiero contarle que, de ley, le va a gustar el “gúgle” co o le dices a la biblioteca más grande existente hasta hoy (se escribe Google). Es el mejor buscador del mundo, aunque realmente debería llamarse el mejor hallador del mundo. Porque lo que busca, encuentra, Abuelita.

Haga cuenta que es como un almanaque Bristol pero  con memoria infinita, que puede informarle de todos los años y no solo uno en específico. Eso quiere decir, que toda pregunta y curiosidad que tenga sobre cualquier tema: salud, cocina, ciencia, arte, música, viajes, fotografía, historia, modas, etcétera, Google le responde.

Pero no le responde una sola respuesta: le da infinitas posibilidades de información, porque las respuestas no son como el 2 + 2 = 4. Google le permitirá recorrer sus sótanos y áticos con tal de encontrar lo que le satisfaga como respuesta. Y además puede ver las películas gratis de su Chaplin en YouTube, que es como un canal de televisión, pero infinito y sin comerciales.

Si algún recuerdo quiere volver a revivir, o escuchar las canciones que le encantan, Google es un mago: si no recuerda el nombre de su poema, teclea una parte del verso y el Hallador le desplega todo el poema, año, autor y hasta biografía. Si desea novelas enteras, puede bajarlas como  si fuese una biblioteca enorme, y sin entregar cédula ni dar plata.

Si quiere ver fotografías aéreas y satelitales de cualquier lugar del mundo o detectar las calles exactas del barrio donde vivimos, Google es un conductor que le lleva a la velocidad de un avión supersónico y sin peligro.

Si desea ver las fotos de los hombres más guapos del mundo, lo puede hacer. Si necesita un calendario o receta, o el precio de las cosas o ayudar en los deberes a su nieto, o el significado de una palabra, lo hace en los diccionarios de Google y en todos los idiomas posibles.

Si quiere averiguar qué pasó con su primera amiga, o a qué se dedica su primer novio, lo encuentra en Google. También puede hacer compras por internet, en cualquier tienda del mundo, Google le ayuda a encontrar, por ejemplo esa cartera que tanto le gusta. Si quiere escribir desde varios correos a sus bisnietas y amigas de promoción del cole, Google le ayuda con Gmail, que es como un mensajero o cartero pero sin pies.

Aquí le dejo un “link” (que es como los perritos ladradores del abuelo Eloy, que le dan aviso y encuentran lo que olfatean, nada más que por internet):

¿Cómo enseñar a tus abuelos a usar Google?

Así que Abuelita Emelina, use nomás el Google.

Su nieta que la adora!

Nelly

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