Erika Urgilez decidió hacer fotografías con personas no videntes. Un ejercicio de inclusión y de respeto que le enseñó que la expresión “no pueden” está en nuestra mente y por lo tanto no existe.

Por Nelly Valbuena Bedoya

Esta joven egresada de la Carrera de comunicación Social de la Universidad Politécnica Salesiana, en Quito, partió de la idea de los estereotipos como una forma de “limitarnos” y en este caso de poner demarcaciones a las personas no videntes. “Nosotros nos limitamos a pensar que la vista es de frente y que a nuestro alrededor no hay nada más, olvidamos que nuestro tacto es importante en todas las actividades”. En otras palabras vivimos sin dejarnos tentar por esos otros sonidos, olores y texturas que están un poco más allá de la epidermis.

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“Yo habló de los estereotipos que nos ponen diferentes instituciones y los medios de comunicación, que nos dicen cómo hablar, cómo actuar, qué está mal, qué está bien y cómo vestir. Se nos dice que como estas personas no pueden ver, entonces no pueden tomar una fotografía y eso es mentira porque habla de una incapacidad y ésta no existe”. La prueba es que estos dos jóvenes se apropiaron de la técnica, pusieron su imaginación y creatividad para registrar su relación con la ciudad.

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Este planteamiento la llevó a desarrollar su tesis de grado, dirigida por el profesor David Jara, en la que tras una serie de talleres con dos jóvenes no videntes,  Vladimir Tupiza y Mauricio Suárez, la imagen fotográfica se les reveló como una experiencia en la que los sentidos vieron, sintieron, olieron y escucharon el Centro histórico de Quito y los alrededores de la Universidad Politécnica Salesiana.

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Ella se propuso romper con los convencionalismos sociales que cotidianamente nos imponen; quiso “demostrar que no existe la incapacidad” y lo logró. “Somos capaces de hacer aquello en lo que creemos”, dice con la certeza que le da el haber vivido una gran experiencia de interacción junto a Vladimir y Mauricio.

Erika Urgilez considera que las personas no videntes sienten de manera más intensa, “nosotros por la cotidianidad nos olvidamos de sentir”. Esta característica le permitió a la autora de la tesis reconocer esas otras formas de apreciar y vivir el entorno, también se convirtió en el puente a través del cual se establecieron no sólo relaciones con los dos jóvenes sino con los objetos a fotografiar.

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Las imágenes logradas, en el Centro histórico,  revelan la forma como los jóvenes percibieron y fotografiaron los sonidos y la luz. Cada una de ellas tiene una estética particular. “Cuando recibí las fotografías ampliadas me dio mucha alegría saber y demostrar que son capaces de hacer mucho más de lo que creemos”, afirma Erika con gran emoción.

A ella esta experiencia le enseñó que cada objeto tiene una historia, una historia que está edificada en la relación con el sujeto. “Con ellos aprendí además a sentir y a descubrir, por ejemplo que cada sabor es un manjar”. Entre tanto ellos vivieron la emoción de apretar el obturador y de hacer una fotografía, ¡por fin!

 

Mauricio Suárez: “Si rompemos estereotipos y barreras vamos a lograr una sociedad inclusiva e incluyente”

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Mauricio Suárez es Comunicador Social, egresado también de la Carrera de Comunicación de la Universidad Politécnica Salesiana, sede Quito. Actualmente trabaja en la biblioteca en el área de personas no videntes.

Para él esta experiencia fue única pues pasó de un ejercicio teórico a uno práctico. Recuerda que en la Carrera tomó la asignatura de fotografía pero sólo de forma teórica. “Aquí, dice, pudimos sentir cómo es tomar una foto”.

Para él, el proceso de tomar una fotografía involucra varios elementos entre ellos la imaginación y la creatividad “para ubicar los elementos que te cuentan que están ahí y tu vas imaginándote más o menos cuáles son las dimensiones, los colores, los contrastes que pueden existir en cada uno de los elementos, que vas a tomar. Esto es lo que hace que la fotografía sea más descriptiva e inclusive, más imaginativa. El hecho de no ver te permite sensibilizarte un poco más con el verdadero significado de lo que es hacer fotografía. Creamos un nexo entre yo fotógrafo y la persona que va a mirar lo que yo hago”.

Lo más importante para Mauricio Suárez es que proyectos como éste permiten construir “una sociedad inclusiva e incluyente. Inclusiva en la que todos participemos e incluyente en la que no haya discriminaciones”.

Esta iniciativa de Erika Urgilez, no sólo les dio  a estos dos jóvenes no videntes la oportunidad de demostrar lo que pueden hacer sino que les permitió “tomar fotografias con los sentidos”, como ella misma afirma.