Autodidacta, buscadora inalcanzable, explosiva y hechada pa’ lante, son palabras que describen a esta mujer de 25 años, Natalia Ortiz. Nata, para sus amigos, es una joven que cautiva no sólo por su inteligencia y belleza sino por el espacio que ocupa detrás de una batería.

Por Sandra Chamba y Tamara Méndez

Cámara y edición video Andrés Carrión

Fueron sus padres quienes la iniciaron en el mundo de la música a muy temprana edad; desde los cinco años empezó a tocar el piano, sin embargo su encuentro con la batería sería en la adolescencia y por cuenta propia.

Su gusto por la batería nació como “un deseo casi inalcanzable de esos que uno siempre guarda dentro”, sin embargo pronto empezó a recibir señales, un par de baquetas como regalo de 15 años, fue una. Ser novia de un músico que contaba con un cuarto de ensayo y una batería disponible, fue otra. De a poco pero de manera firme la batería se posicionó en su mente y en su corazón.

Hace tres años empezó a aterrizar su sueño, adquirió una batería y al fin pudo usar las baquetas, ese par de palillos que esperaron siete años para tocar. Actualmente es la baterista de Fimak, una agrupación de música tradicional y fusión.

Nata tiene un carácter explosivo y temperamental, ella lo confiesa y sus compañeros lo confirman. El guitarrista de Fimak, Wayra Revelo, dice “ella es un gran apoyo en el grupo, está bien centrada en lo que quiere, eso sí tiene un carácter bien fuerte y a ratos hace renegar (risas), pero eso no le quita lo gran persona que es”.

“Llegué a Fimak de la  manera menos esperada. Yo estaba buscando una banda para tocar, pero no se daban las cosas, un día que caí a una tocada de los panas Fimak no llegó el baterista y ya, pues me dijeron que acolite, me acoplé, esa es la verdad. Y ahora de la batería no me saca nadie.

En el Ecuador…

Una mujer en la batería no es algo que se vea a menudo, mucho menos en un grupo de formación mixta (hombres y mujeres) comenta el músico Gabriel Chiriboga. De hecho en el Ecuador las bandas de formación mixta que hayan dejado la percusión en manos de una mujer son tantas como los dedos de una mano, hay un par en Guayaquil y otro en Quito, algo que hay que señalar es su estilo; es rock o punk y de hecho Nata estaba en busca de una banda con estas características, sin embargo al ser parte de una agrupación de música tradicional andina ha tenido la oportunidad de descubrir otros ambientes, otra gente y abrir sus oídos hacia lo diverso.

Pero ¿qué implica la batería dentro del sonido de la agrupación?

Según David Dueñas su director musical es una gran responsabilidad, la batería es la columna vertebral del sonido, marca el ritmo, la velocidad, si la batería falla todos fallan. Entonces no es gratuito que en esta agrupación, que precisamente trabaja el tema de cosmovisión andina, la responsabilidad de llevar la armonía esté en manos de una mujer.

Lo malo…

Ser baterista tiene sus dificultades, pues siempre necesita transportar su propia batería y esto no es como llevar una guitarra al hombro, se necesita de vehículo y ese costo en ocasiones se asume personalmente; además se debe tener tiempo extra para armar y desarmar la batería, “lo ideal sería que existiera una batería lista y llevar sólo los aditamentos como platillos y demás”.

Pero no es el único problema pues al llegar a las presentaciones en plazas, parques y espacios públicos Nata siempre se encuentra con la deficiencia del sonido, “casi nunca hay backline, esto es el sonido interno para las agrupaciones, solo tienen micrófonos para voz, nunca hay sonido para la batería, con suerte te dan dos micrófonos cuando se necesitan ocho y especiales para captar lo sonidos de la batería, es lamentable pero no se da la importancia al tema de sonido y en esto los más perjudicados somos los bateristas”.

Lo bueno…

El apoyo y reconocimiento, “cuando se acercan madres junto a sus hijas para hablarme, es la mejor parte del show”. La batería definitivamente es su pasión, ahora lo que quiere hacer es seguir tuneando la suya, ponerle una cortina, un bombo andino, hacerla linda, pero lo primero es lo primero quiere estudiar de manera formal, seguir mejorando, ahora tiene necesidad de hacerlo y esa es su meta.

Estudiantes Comunicación Social Universidad Politécnica Salesiana Ecuador